Por Anónimo (ya empezamos a tener miedo de firmar)
— De acuerdo —dijo uno.
Los demás (y las demás) guardaron un silencio afirmativo. Finalmente había concenso para algo.
Finalmente.
De pronto, una voz se alzó en medio del insoportable silencio:
—¿Quién lanzará la primera piedra?